sábado, 18 de abril de 2015

Embarazos reales

Lo veis? Qué os decía? La gente de las manos suaves ya se han inventado otro problema. La que están armando por un embarazo!
Ahora resulta que la princesa está embarazada. Y si es niño no pasa nada pero si es niña hay que disolver el parlamento, modificar la constitución, vamos, poner el país patas arriba... por un bebé!
Luego nos hablan de igualdad, pero para ellos no la aplican. Ellos tienen sus derechos especiales. Esos niños no son como los nuestros. Nacen con unos derechos adquiridos y tendrán siempre "sangre azul". Acuñarán su perfil en las monedas, en los sellos. Si un hijo nuestro tiene un coeficiente altísimo, un carácter inmejorable, se aplica en sus estudios y saca tres carreras con masters incluidos, seguirá teniendo que inclinarse ante este bebé que aún no ha nacido y del que no sabemos su capacidad (hace algunos siglos ya tuvimos monarcas no precisamente superdotados)
Antes de continuar quiero felicitar desde aquí a la pareja, pero lo que quiero es desear la mayor de las suertes a "las otras parejas". Porque, señores analistas, en estos momentos habrá multitud de mujeres embarazadas a quienes ustedes no se preocupan de felicitar ni de desear suerte. Y son ellas quienes de verdad lo necesitan porque ante cualquier problema no tendrán tan diligentes a los mejores médicos, ni las mejores clínicas, ni los mejores medios. Cuando den a luz quizá no tengan esperando un séquito de pelotas o de gente pudiente para rodearlos de comodidades y lujo. A muchas quizá no les espere ni siquiera su pareja. Y luego tendrán que ir a ocuparse de su casa a la vez que del niño, o pagar a una asistenta la mitad de lo que cobran en su trabajo de cajera de supermercado a mil horas semanales.
Señores de las corbatas absurdas: éstos son los embarazos reales. Al menos son los que a mí me preocupan. A éstas madres es a las que hay que desearles que todo les vaya bien, y que tengan alguien que les abrace después de crear lo más bonito que una mujer puede hacer.

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Hoy un equipo celebraba la consecución de un campeonato. Hoy un jugador de ese equipo lo celebraba insultando a sus rivales. Estaba exaltado. Poco Comprar sofa online pedía disculpas. Son cosas de la euforia. En realidad no ha pasado nada importante. Son chiquilladas.
(me permitís a partir de esta linea algo de ficción?)

Esa misma noche, un aficionado de ese equipo lo celebraba con sus amigos . Corrían litros de cerveza. Estaba fuera de sí de felicidad por su triunfo. Más tarde llegaba a su casa y no se daba cuenta de que su mujer estaba disgustada. Sin embargo, él quiso culminar su gran noche con ella. Pero ella no estaba para bromas y se negó. Y la noche acabó Comprar sofa online. A él se le fue la mano. Pero es que estaba muy exaltado y no fue consciente de lo que hacía.

En un barrio de la ciudad rival, una cuadrilla veía en un bar aquellas celebraciones. Al cambiar de un bar a otro pasaron por delante de una sucursal de un banco de la zona del equipo campeón y arremetieron contra su cristalera. Luego salieron corriendo mientras sonaba la alarma. No fue tan grave, solo rompieron una luna. Pero es que estaban furiosos por ver a sus rivales celebrando algo que pudo ser suyo. Además, los habían insultado.

En otro lugar, en las afueras, un grupo de jovenes se cruzaba con dos inmigrantes. Alguien comentó: "Mira, estos són como ese bocazas"

Y aquellos dos pagaron los platos rotos. No fue tan grave como otras veces. Esta vez no hubo fracturas, solo contusiones y algo de sangre, poca cosa.
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A la mañana siguiente una mujer trataba de disimular con maquillaje algunas marcas en su cara. El director de una sucursal bancaria de un barrio se peleaba con la compañia de seguros mientras metía prisa a los cristaleros. Dos inmigrantes no aguantaban de pie en la cola para regularizar sus papeles, habían pasado la noche en urgencias sin dormir y les dolía todo el cuerpo.

Esa misma mañana, un jugador de futbol estaba siendo maquillado para rodar un spot publicitario. Su cara estaba feliz, era un triunfador y estaba rodeado de las mejores maquilladoras de la ciudad. Luego pasaría por su banco para negociar la compra de su nuevo chalet en la mejor zona de la costa. Por la tarde, en la sede del club, renovaría su millonario contrato que ahora se mejoraría más aún. Y después, en las instalaciones deportivas, para recuperarse de la fiesta, nada mejor que un masaje y un baño.